martes, 10 de febrero de 2009

BUENAS NOCHES, BENJAMIN


-¿Te he contado que me ha caído un rayo siete veces?
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domingo, 8 de febrero de 2009


Despertarme en un amanecer cálido lleno de amiguitas en la almohada. Seguir soñando con sueños de diciembre, ese que tanto esperaba que llegase y no llego lo que esperaba. Azúcar de invierno rondando por nuestros pelos para darle dulzura a todo aquello. Sonrisas frías con ganas de alguien. Miradas gélidas, asombrantes y preocupantes. Música sin sentido que acab teniendolo. Deslumbrar multicolormente. Llamadas sin acabar. Domingos que quieren llegar apasionados por la amargura. Que querer de mi si no tengo lo que Danfort desea. Dedos conducidos a los pensamientos inofortunos. Mente blanca con ideas cortas. Cartas largas leidas, amor y querida Carmen. Caramelos de los que nunca te olvidas y acudes a ellos tras la nostalgia. Querer y no poder. Saber y no entender. Ser y no existir. Vivir y disfrutar.


Para ti que siempre estás ahi, CARMEN.









Carolina;)

jueves, 29 de enero de 2009


Se me ocurrirían millones de cosas, pero no acabaría nunca. Mi vida es larga y no sería capaz de contarlas. Pero si puedo contar lo que en los últimos días llevo teniendo en mente. Y así lo describí un día, escuchando una de mis mejores canciones 

Sentía como mis mejillas se iban quemando a través de ese sol tan caliente que a la vez creaba una brisa cálida haciendo bailar mi pelo. Abría los brazos completamente desnudos, los abría tanto que incluso llegue a tocar esos girasoles secos y trigo muy amarillo. Veía esas carreteras vacías en las qu eparecía que te llevaba a un camino sin fin. Pensaba en todo aquello que siempre había pensado, por un momento, por ese momento pensé que lo había olvidado todo, cuando de repente sentí algo de libertad. Cerraba los ojos y me inventaba mi propia banda sonora, a una pelicula que no sé si acaba bien. Teniendo todo aquello metido en la cabeza me olvide de todo, del paraguas amarillo que estaba roto, de aquel dia lluvioso y yo sin capucha, de un señor más o menso feliz saliendo de la panadería, fíjate que incluso em llegue a acordar de aquella vez que un señor me paro y me dijo:
-Eres tan risueña como mi nieta.
Tambien recordé, que lo que más te gusta nunca lo vuelves a ver. Siempre he llegado a la conclusion de que ese camino nunca habría acabado si yo no me hubiera parado, me paré para saber si realmente hacía lo correcto, si realmente lo que queria era ser yo, volví a darle al pedal, ahí no paré, esto que os escribo lo tengo en mi mente aunque ahora casi lo tenga un poco borrado, intentaba buscar libertad y olvidar toda la presión y esas miles de vueltas que da el mundo, que después de varios años vuelves a encontrar a alguien conocido que apenas habías olvidado. "Me gustaría olvidarlo" dije mientras el cielo azul hacía brillar todo aquello que yo miraba. En ese momento llegó algo que todos queriamos y que llamamos verano.

sábado, 13 de diciembre de 2008

LA LUNA DESDE MI VENTANA


Las gotas de lluvia estampaban en mi ventana como si todo funcionase como siempre. Aquella noche la luna era la reina , aunque fuese sin motivos; lo era. Sin saber como, estaba levantada delante de mi antiguo radiocasette buscando discos, de los que nunca te cansas de escuchar, cerca del altavoz. Mi edredón estaba viejo de tantas veces que alguien pegó su trasero cansado encima de las plumas. Mi voz carraspeaba y en mi mano tenía una botella de agua bebida casi por la mitad, la tos que tanto había abundado esa semana se había ido. Me acosté en la cama, cerré los ojos y con una canción de esas lentas que te hacen soñar me dormí. De nuevo me desperté porque mi corazón nunca latía tan fuerte, de nuevo sin saber como, tú y tus pensamientos, vaciaron el hueco de la nostalgia y del tiempo de mi débil corazón.

lunes, 8 de diciembre de 2008



"Y mirar por la ventana, sin abrirla, ya oír los gritos incansables de cada niño. Ver a los de párvulos correteando sin parar sin saber donde llegar, tal y como es su vida. Mirar de nuevo al ventana y decir tipicamente:- Mira los de sexto que flipados. Volverte a parar a pensar y decir, ostrás ¿y ese niño ya va en quinto? yo que pensaba que iba en primero...nuestros vecinos saludando a sus madres, cinco veces ver pasar a la misma persona abrazando gente y hablando, profesoras cotilleando, niños en la portería, Mario se mete con Martín, va en primero. Supongo que la gente que está ahi abajo lo unico que oirá será: ¿que tal de veranito?. Y así hasta finales de septiembre. Cuando toca el timbre de las 9 y ver cabecitas corriendo a los sitios, una vez sentados solo ves la de la profesora. Niños con meriendas al lado de una gaviota con cara de deseo a su bocadillo. Niños, tres mil niños jugando al fútbol en el campo...porque aun no hay turnos de a quien le toque y a quien no. Los de sexto asombrados por ser quienes son, los de primero asombrados por saber a donde llegaran a ser, los que estan por intermedio, deseando llegar a alguno de los dos. Las profesoras todas ansiosas por no saber donde empezar. Y otra vez ver la ventana cerrada, el disco de Amy Winehouse, rayada por la canción número 5, era buena pero nunca será mejor que una de Fran. Y después tu cabeza pensando en las vidas de cada uno que pasa por la papelera del campo, y de nuevo comiendote el coco pensando si alguien es de verdad el que piensas, averiguando que hacen y quienes son los de la clase en la que yo iba, en esa donde los gritos abundaban en gran cantidad, y otra vez mirar al ventana cerrada, pensando: Yo estuve ahí, entre ellos, entre todas y cada una de esas cabezas el año pasado. Y de nuevo recordar...ahora ya no..ahora ya no volveré.
Al día siguiente el sol no se veía pero la luz detrás del enorme edificio destacaba en toda la ciudad. Yo sin embargo tenía los ojos achinados, como de costumbre por las mañanas. La clase de música estaba iluminada, con sus panderetas colgadas como cuadros, al mismo tiempo en la clase de abajo relucía un esquelto amarillento y roto posaba al lado de uno bien hecho y nuevito, algo siempre oía yo de que esos esqueletos se llamaban Fermín. Las demás ventanas estaban completamente cerradas con las persianas bajadas. La noche anterior había visto mi antigüa clase con dibujos pegados en las ventanas, meses antes había uno mío en la tercera ventana. Aquella noche sólo se veían personitas con el pelo recogido, un traje verde y unos guantes rosas. El huerto estaba deshabitado. En el campo rojo se podían distinguir demasiados pensamientos y recuerdos que habían pasado por ahí a lo largo de la vida de aquel colegio, o quizás tambien recuerdos del último magosto. Las huellas de los dedos de los niños pequeños en la ventana ocupaban la mayoría de la zona más cerca al radiador pintado de blanco. Enseguida logro acordarme del día que el olor a pintura era el rey del pasillo. Sin duda ahora puedo ver los posters pegados, muy arriba donde cualquiera los puede ver, de la clase de Julia, esos que siempre nos ponía un ejemplo de un paisaje bonito. Desde aquí incluso de puede ver la pizarra ocupada de sus inteligentes palabras todas las pizarras están pintadas y la mayoría tiene un 3 de diciembre o un today is Wednesday bla bla bla. Me encantaba salir de clase un viernes y mirar las sillas bien colocadas ya listas para volver a ser calentadas el lunes. Mariposas y flores era lo que estaba pegado en las ventanas de parvulitos. Hay muchas sonrisas bonitas en este mundo pero nunca acabaré olvidando la de cada una de mis profesoras cuando después de unos cuantos años me saludaban con un “Hola Carola”. Me encantaba fingir una cara de “no fui yo” (cuando en realidad no había hecho nada) cuando Paz señalaba el techo roto sin ningún tipo de respuestas para todas las preguntas que tenía sobre su mente. Sigo manteniendo la promesa de Rosa, la profesora que siempre se paraba cuando la saludaba recordandome una y otra vez lo fea que era. Salíamos a cantar y a bailar bajo la lluvia que caía con fuerza en el campo grande mientras una profesora nos gritaba. Me encantaba, todas las mañanas ver como Paz en vaqueros de paraba detenidamente delante de unos niños que jugaban al fútbol. Es cierto que no siempre hay cosas buenas pero hoy sólo me dedicaré a ellas, sólo hoy. Normalmente nos quedabamos asomabrados con la cantidad de alumnos que pasaban a saludar a sus veteranos maestros en Navidad y en verano, solían ser caras conocidas, en las cuales, al verlas dabamos un brinco arrastrando la silla de manera que los de la clase de abajo se quedaran sordos. Nos limitabamos a sonreír y reírnos en todas las clases con una frase en mente “nunca se olvidará, pero siempre se echará de menos”. Nuestros días acabaron allí dentro, pero la sonrisa perdurará hasta el más lejano de los tiempos.
Firmado: Carolina.

sábado, 29 de noviembre de 2008

SON MIS AMIGOS


Jaime(el que destaca).



Alberto(porque sé que te gustan,y porque no tengo fotos tuyas).






Alba.



Carmen.




Guillermo.





Para mis amigos, los de toda la vida:
Carmen, Guillermo, Alba, Alberto, Celia y Jaime.
Nunca se olvidan, pero siempre se echarán de menos.


Unos cuantos recuerdos de parbulitos:





Esta es una de esas tardes que no quieres salir a la calle, y te coges a Ana y a los de toda la vida y te vas a tu casa.






Ellas si que duran para toda la vida porque ellas son las de toda la vida.



Os quiero.

lunes, 15 de septiembre de 2008

OS CENTOLIÑOS!

Como diría o meu pai: Mítico.